El ayuno y su importancia en un creyente

Muchos de nosotros siempre tenemos inquietudes respecto a el ayuno y no es dejar de comer por pasar hambre… no esa no es la intención, por eso dedico este tema a explicarte lo que yo he recibido acerca de la importancia de ayunar y realmente en qué consiste.

El ayuno y su importancia en un creyente
El ayuno y su importancia en un creyente

El ayuno formaba parte del ritual de penitencia en ciertas fiestas Judías (Levíticos 16:29-30) Y esto tendréis por estatuto perpetuo: En el mes séptimo, a los diez días del mes, afligiréis vuestras almas, y ninguna obra haréis, ni el natural ni el extranjero que mora entre vosotros.  Porque en este día se hará expiación por vosotros, y seréis limpios de todos vuestros pecados delante de Jehová.

Se practicaba a título personal (Salmos 35:13)» Pero yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio; Afligí con ayuno mi alma, Y mi oración se volvía a mi seno.»

Jesús ayunara antes de emprender su Misión (Mateo 4:2)» Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.»

Los discípulos de Juan el Bautista y los Fariseos ayunaban (Mateo 9:14) «Entonces vinieron a él los discípulos de Juan, diciendo: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan?» (Lucas 18:12)» ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.»

Importancia del ayunar

En la iglesia primitiva, el ayuno acompañaba a la oración en las grandes decisiones.  (Hechos13:3) «Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.» (Hechos14:23) «Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.»

El ayuno fue establecido por Dios para crecimiento espiritual del creyente, en el cual logra experimentar en dos aspectos o niveles, primeramente el físico; que no es más que la obtención total de alimento.

(Salmos 109:24) «Mis rodillas están debilitadas a causa del ayuno, Y mi carne desfallece por falta de gordura; (Éxodo 34:28) «Y él estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos.»

Y a nivel espiritual les puedo decir que no es más que apartarse con Dios para tener intimidad ya que es un tiempo donde nos dedicamos a orar, puede que el cuerpo se debilite pero el espíritu se fortalece en Él. Es el tiempo donde nos humillamos delante del Rey de Reyes. (Mateo 6:16-18  Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

Teniendo en claro esto, ahora veremos el por qué ayunar y como nos beneficia

1) Desata Ligaduras y trae liberación.

En nuestras vidas se presentan diferentes situaciones muy difíciles que parecieran tenernos atados, y que no hemos podido romper, vencer con simple fuerza de voluntad u oración. Estas ataduras o ligaduras pueden ser: Vicios, hábitos malos, problemas emocionales o de carácter; debilidad en contra de algún pecado (tentación o pensamientos sucios), o frialdad espiritual.

Estas ligaduras son el resultado de la obra de Satanás en nuestras mentes; Satanás nos miente en cuanto a la situación que nos controla, haciéndonos creer que no podremos vencerla; y a pesar de que Filipenses 4: 13 nos dice que: “todo lo podemos en Cristo que nos fortalece”, por alguna razón optamos por creer más a la palabra de Satanás que a la Palabra de Dios.

El apóstol pablo nos recuerda que cuando nos encontremos en situaciones de esta naturaleza, Dios ya nos ha dado una vía de escape y ha diseñado un plan para combatir cualquier debilidad (tentación) que no quiera soltarnos y aún parezca ser sobrehumana; Pablo dijo: «No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. 1 Corintios 10: 13

El ayuno es la salida

Es esa vía de escape que Dios le da al que está siendo tentado; él promete respaldar el ayuno para libertarnos de cualquier situación difícil que nos esté atando. El señor les dijo a sus discípulos después de que ellos lo probaron todo, habían fracasado en su intento por liberar a un niño lunático que estaba fuera de control: “Es que este género no sale sino con oración y ayuno”. (Mateo 17: 21) Lo que Cristo dijo es que cuando alguna situación no se ha podido vencer por ningún medio, hay que ayunar.

Muchas personas no pueden dejar algún mal hábito o debilidad, y aunque lloran y oran sinceramente en la presencia del Señor, buscando liberación, continúan en la esclavitud. El ayuno se enfrenta a este tipo de esclavitud y rompe sus ligaduras. Cuando usted ayuna, usted está luchando por el control de su vida. Controlando lo que come, usted determina que controlará su vida para el propósito de Dios.

2) Devuelve el control físico.

Fuimos creados para Señorear y no para ser esclavos de nuestro propio estómago. Hay quien no se da cuenta de su esclavitud a la comida, ni del hecho de que ser esclavo de nuestro estómago nos trae una pérdida de poder espiritual. El primer pecado cometido por el hombre en el Edén, fue el resultado de la falta de control sobre el estómago. La tentación de comer algo resultó en la caída de toda la raza humana. Hombres grandes como: Noé (Gen 9: 20), Jacob (Gen 24: 28), y Esaú (Heb 12: 16), cayeron ante la seducción de la comida.

El pecado, el dolor, la enfermedad, y aun la muerte que imperan en el mundo hoy día, vinieron porque “el primer Adán” gustó del fruto prohibido. Sin embargo cuando Cristo, “el postrer Adán” viene a arreglar el caos que el primer hombre causó, lo hace absteniéndose de comer. Allí donde el primer Adán fracasó, el segundo triunfó.

Nuestros anhelos y deseos humanos son como un río que tiende a desbordarse; sin embargo el ayuno ayuda a mantenerlos en su propio canal. Pablo dijo: Castigo mi cuerpo y lo obligo a obedecerme, para no quedar yo mismo descalificado… (1 Corintios 9:27 V.P.) Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí… Gálatas 2: 20

3) Purifica física y espiritualmente

Cuando ayunamos, según los médicos, nuestro organismo descansa, se purifica, y hasta se rejuvenece. Así que si desea vivir una vida más saludable y disfrutar de una apariencia más juvenil, ¡ayune!

Así como el cuerpo se purifica por medio del ayuno, nuestro espíritu se purifica también por medio de él. El ayuno quema toda impureza que contamine nuestra alma y estorbe el fluir del espíritu de Dios en nuestro ser. Al ayunar nos sometemos voluntariamente a renunciar mientras rechazamos uno de los placeres más grandes de la vida; la comida. El ayuno es ese horno en el que nos purificamos. Su fuego refina nuestra fe; sus llamas separan y eliminan las impurezas de nuestro carácter; su calor trae la pureza a nuestros corazones.

Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. 1 Tesalonicenses 5: 16

4) Trae crecimiento y fortaleza espiritual

Puede ser que hayamos sentido el llamado a una vida más profunda, más plena. Quizás nos sentimos cansados de experiencias frívolas y superficiales. Sólo de vez en cuando hemos  captado  indicios de que hay algo más profundo que lo que hemos experimentado hasta el presente. El salmista decía; «Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas; Todas tus ondas y tus Olas han pasado sobre mí. Pero de día mandará Jehová su misericordia, Y de noche su cántico estará conmigo, Y mi oración al Dios de mi vida» (Sal. 42: 7)

El ayuno nos introduce y prepara a una vida espiritual y comunión con Dios más profunda. Aclara y libera nuestra mente, poniéndola en sintonía con la de Dios, la transforma y la renueva. Como resultado sentiremos la presencia del Señor más que nunca antes y veremos el fruto de Su Espíritu Santo manifestándose viva y palpablemente en nuestra vida diaria.

5) Refuerza la intercesión.

Todos tenemos necesidades. Algunas pueden ser sencillas, otras sin embargo, son muy difíciles; problemas humanamente imposibles de resolver, tales como: una enfermedad incurable, Posesión demoníaca de algún amigo o familiar, la eminente destrucción de alguien, alguna tormenta emocional que nos esté destrozando, etcétera. En situaciones como estas,  el ayuno refuerza nuestra plegaria delante del Dios de los cielos.

Entonces el ayuno y la intercesión

Todo cristiano es llamado según la Escritura “sacerdote”. Forma parte de la función del sacerdote, que es la de interceder por alguien o pedir por alguna necesidad. El sacerdote viene a ser como un puente o canal por el cual fluye la respuesta de Dios hacia nosotros mismos o la persona por la que se intercede. Al ayunar limpiamos este canal o conducto de tal manera que toda impureza, estorbo, u obstáculo que detiene la bendición de Dios es quitado, y la unción de Dios fluye libremente a través de nosotros transportando nuestras oraciones sin estorbo, hasta la presencia misma de Dios.

En una ocasión Judá estaba a punto de ser atacada por varias naciones, al saberlo el rey Josafat se valió del ayuno para interceder ante Dios. Dice la Biblia que: Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá. (2 Crónicas 20: 10)

En su oración reconoció el poder de Dios y sus propias limitaciones en la situación en que se encontraban diciendo ¡Oh Dios nuestro! ¿No los juzgarás tú? Porque en nosotros no hay fuerza en contra, tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos. (2 Crónicas 20: 12);  La humillación por medio del ayuno, la purificación que este produce, y la intercesión intensa, mueven la mano de Dios a nuestro favor en situaciones muy difíciles y apremiantes.

6) Guía en las decisiones.

Cuando hay decisiones muy importantes o difíciles que tomar, cuando la decisión que tomemos tiene el potencial de afectar radicalmente nuestras vidas, el ayuno nos puede ayudar dándonos una guía al tomar esa clase de decisiones, haciendo el proceso más fácil, ya que le damos lugar al Espíritu Santo, que nos guía a toda verdad, así cada una de la decisiones que tomamos son las más convenientes para el logro del propósito de Dios.

Saulo (Pablo) después de tener un encuentro con el Señor se puso en ayuno buscando dirección. “Entonces Saulo (Pablo)  se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió». (Hechos 9: 8,9).

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