El poder de la oración fluye en nosotros

Desde siempre nos han enseñado, que la oración con su poder es nuestra manera de comunicarnos con Dios. Es un vehículo para entregar nuestras cargas, decirle lo que nos angustia, pero también lo que nos alegra, en esta oportunidad, ¡quiero hablarte de su poder!

El poder de la oración para cambiar las cosas
El poder de la oración para cambiar las cosas

Podemos describir de manera sencilla primeramente que la oración no es más que comunicarse con Dios. Es  hablar con él, al igual que lo hacemos con un amigo a quien le contamos nuestros aciertos y desaciertos. No nos juzga, sino que nos apoya y nos ayuda a buscar el mejor lado de las cosas.  La oración es la acción mediante la cual nos conectamos con Dios, este amigo incondicional que siempre está dispuesto a escucharnos.

La oración con su poder eficaz del justo puede mucho

En la biblia encontramos una cantidad de eventos que nos demuestran cuanto poder hay en la oración, les citare algunos, Santiago 5:16-18 declara, “…La oración eficaz del justo puede mucho. Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió en la tierra por tres años y seis meses.

Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto.” claramente vemos como obtiene una respuesta inmediata por parte de Dios, que no se mueve por nuestras necesidades sino por fe. Es esta inyección de fe a nuestras oraciones la que permite que llegue hasta sus oídos para que así se mueva a nuestro favor.

El poder de la oración no es el resultado de la persona orando. Por el contrario, el poder reside en el Dios a quién oramos. Juan 5:14-15 dice, “Y esta es la confianza que tenemos en él, que, si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”

Como les digo al inicio, el poder de la oración no viene de quien ora, no importa quién esté orando, la pasión en la oración, o el propósito de la oración; Dios responde a las peticiones que están de acuerdo con su voluntad. Su repuesta no siempre es sí, pero siempre es nuestro mejor interés, ya que, Dios nos da lo que necesitamos y no lo que queremos.

Cuando nuestros deseos se alinean con Su voluntad, lo entenderemos en su momento. Cuando oramos apasionadamente y con propósito, de acuerdo con la voluntad de Dios, ¡Dios responde poderosamente!

La oración trae cambios

En estos tiempos estamos atrapados en una corriente de la historia que no podemos controlar. Hay un solo poder que puede cambiar el curso de la historia, y es el poder de la oración: la oración de hombres y mujeres que creen en Cristo y reverencian a Dios.

Pero en la actualidad, hemos llegado a un punto en que muchas personas consideran que la oración es una mera formalidad, un ritual diario con el que debemos cumplir. Si no tenemos el sentido de buscar ese acercamiento con Dios, de abrir nuestro corazón y poder sumergirnos en su presencia para poder llegar a esa oración que emana del corazón de Dios.  ¿Cómo podemos seguir adelante si no hacemos un nuevo énfasis en la oración?

La mayoría de las personas oran solo en tiempos de gran tensión, peligro o incertidumbre, cuando se sienten amenazados por las circunstancias.

Cristo les enseñó a sus seguidores que oraran siempre

Tan fervientes y tan directas eran las oraciones de Jesús que una vez, cuando Él había terminado de orar, sus seguidores se acercaron a Él y le dijeron: “Señor, enséñanos a orar” (Lucas 11:1). «2 Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.3 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.4 Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal.”

De principio a fin en la biblia se encuentran relatos de personas cuyas oraciones fueron contestadas; personas que cambiaron la dirección de la historia por medio de la oración; personas que oraron fervientemente, y Dios contestó. Abraham oró, y mientras él oró, Dios no destruyó la ciudad de Sodoma, donde vivía Lot, el sobrino de Abraham.

Ezequías oró cuando su ciudad era amenazada por el ejército invasor de los asirios comandado por Senaquerib. Todo el ejército de Senaquerib fue destruido y la nación fue librada por una generación más… porque el rey había orado.

Elías oró, y Dios envió fuego del cielo para consumir la ofrenda del altar que él había construido en presencia de los enemigos del Señor. Eliseo oró, y el hijo de la sunamita resucitó de los muertos.

Jesús oró junto a la entrada de la tumba de Lázaro, y el que había estado muerto durante cuatro días salió, vivo. El ladrón crucificado oró, y Jesús le aseguró que iba a estar con Él en el paraíso. Pablo oró, y nacieron iglesias en Asia Menor y en Europa. Pedro oró, y Dorcas resucitó para poder servir a Jesucristo varios años más.

La humanidad necesita acercarse a Dios

Muchas veces, hacemos peticiones mezquinas, nos comportamos de manera egoísta pensando solo en nosotros mismos y nos olvidamos que la humanidad en general necesita acercarse a Dios. Nos perdemos realizando ejercicios de oratoria, usando palabras de otros, en lugar clamar desde lo más profundo de nuestro ser en intimidad con el Espíritu Santo, en una verdadera y genuina comunión para llegar al Padre.

Muchas veces, cuando vamos a orar, nuestros pensamientos divagan. Insultamos a Dios al hablarle con nuestros labios mientras nuestro corazón está lejos de Él. Supongamos que estamos hablando con una persona muy importante; ¿permitiríamos que nuestros pensamientos divaguen por un instante, acaso? No; estaríamos profundamente interesados en todo lo que se diga en esos momentos. ¿Cómo, entonces, nos atrevemos a tratar con menos respeto al Rey de reyes?

La oración tiene el poder para rescatar lo que se había perdido

También nos dice la Biblia que oremos por la conversión de los pecadores, por aquello es de transcendencia y que puede cambiar la situación en tu comunidad, país y el mundo.

En una ocasión, escuché una conversación entre algunos líderes sobre cómo comunicar el evangelio del Reino de Dios. En ningún momento mencionaron la oración como una herramienta poderosa, la cual nos dejó nuestro Señor Jesucristo, para lograr que a través de ella el Espíritu Santo toque el corazón de aquellos que necesitan que Dios comience a Gobernar su vida y que las circunstancia que están viviendo comiencen a cambiar a favor de ellos.

Pero sé que hay decenas de iglesias que tienen muchas conversiones todos los años, solo como respuesta a la oración, iglesias que están comprometidas con Dios y con su obra que no mira la oración como un simple protocolo al comenzar el día, sino como esa arma poderosa que se nos fue entregada para derribar las maquinaciones del enemigo y poder combatir en el terreno espiritual y poder ver la Gloria de Dios manifestada en la tierra.

Si hay una persona en tu entorno que necesita a Cristo en su vida, debemos comenzar a orar por ella. Nos sorprenderemos al ver cómo Dios comienza a obrar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *