Oración de intercesión

¿Porque la Oración de intercesión? En el momento en que las palabras del profeta Ezequiel no fueron escuchadas, los cantos y la adoración no fueron elevados y el pueblo se dedicó a la idolatría, Dios mostró la necesidad de hombres que hiciesen vallado delante de él a favor de la tierra para que no fuera destruida.

Oración de intercesión
Oración de intercesión

Llamados a pararnos en la brecha para una Oración de intercesión

«Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese, y no lo hallé» EZEQUIEL 22:30

¿Qué significa vallado?, es un obstáculo, un cerco de tierra que sirve para defender un sitio o para impedir la entrada a él, espiritualmente se refiere a poner nuestra vida a favor de otros delante de Dios, en oración.

Mientras que pararse en la brecha, quiere decir estar en un lugar de conflicto, un lugar difícil de lucha, un lugar donde el intercesor debe estar ubicado para clamar a Dios, con persistencia y amor, es capaz de pedir por otro, tal vez sin ni si quiera conocer a esa persona.

El rol del intercesor

Un intercesor es una persona que toma el lugar de otra o que suplica en el caso de otra persona. Cuando oramos de esta manera, estamos intercediendo. La intercesión puede definirse como la oración santa, llena de fe y de perseverancia, con que alguien suplica a Dios en nombre de otros que desesperadamente tienen necesidad de la intervención divina.

Jesús es el intercesor modelo.

Ya lo fue mientras Él estaba aquí en la tierra: oró por aquellos que estaban enfermos y poseídos por los demonios, también oró por sus discípulos e incluso oró por todos cuando Él intercedió por aquellos que creían y que creerían en Él. Jesús continuó su ministerio de intercesión después de su muerte y resurrección cuando Él volvió al cielo y allí sigue siendo nuestro intercesor ante Dios.

La importancia de la intercesión

La intercesión evidentemente es importante debido al énfasis que Jesús colocó en ella en su propio ministerio terrenal. Su importancia también se revela en diferentes partes de la Biblia, llenas de historias de hombres y mujeres que experimentaron resultados poderosos a través de una eficaz intercesión.

Además radica en los resultados que se obtienen, como;

  • Mueve la mano de Dios, él puede hacer grandes cosas a causa de la oración del intercesor, Dios se mueve a través de las oraciones de sus hijos.
  • La oración intercesora tiene poder, ya que el poder de Dios se desata a través de las oraciones.
  • Rompe cadenas, ya que en este sentido actúa como guerra espiritual.
  • Logra lo imposible, estamos claros que para Dios no hay nada imposible y si nos dirigimos a él en un clamor genuino veremos su gloria.
  • Alcanza a los perdidos, porque echamos fuera a satanás de la vida de los inconversos y hablamos a Dios de ellos pidiendo sean tocados.
  • Nos une como iglesia, cuando oramos en acuerdo, como grupo, por un tema en especial, esto nos une. Quita asperezas y diferencias.
  • Dios se revela a nosotros, aprendemos a conocerle más, él nos revela sus planes y estrategias, Nos muestra si hay algo oculto y además deja al descubierto los planes del enemigo.
  • Dios actúa primero en nosotros y nos transforma, porque al interceder, hacemos lo que Cristo hizo. Si solo oramos por nosotros mismos nos reducimos a un punto, ahora cuando oramos por otros nuestra visión aumenta, Tenemos la visión y el corazón de Dios.
  • Dios actúa en otras personas a través de nuestra oración, podría mencionar muchos ejemplos de nuestro testimonio de como el Señor ha obrado en las vidas de otras personas porque hemos estado clamando a Dios y él ha cambiado las circunstancias.

A no ser que estemos dispuestos a llorar por alguien, no conoceremos el corazón de Dios y mientras más estrecha sea nuestra relación con Dios y rindamos nuestra vida a su servicio alcanzaremos un entendimiento pleno de su Reino.

El intercede por otros es algo hermoso

Muchas veces me he encontrado a mitad de la madrugada orando por personas que jamás he visto, pero el Señor me inquieta y los pone en mi mente y en mi corazón, y me encuentro reprendiendo espíritu de muerte, reprendiendo enfermedad o pidiendo sanidad por alguien, Dios necesita que levantarte a que ores y derrames tu corazón por esa persona, que puedas sentir el problema como tuyo mientras intercedes.

Es el anhelo del Señor poder contar contigo, poder contar conmigo para pedir por lo que aún no son salvos, y es que muchas veces nuestro gran problema es que aún no hemos entendido que las cosas las alcanzamos primero de rodillas… en oración… tu fe mueve la mano de Dios.

Con la mirada fija en Jesús, mira como él fue a la cruz y con su sangre intercedió por tu libertad, por tu sanidad, intercedió para que fueses libre de tormentos, de deudas, de rabias, de ataduras del pasado. Piensa en tal bendición y recuerda que alguien debió orar por ti, para que tú hoy goces de la presencia de Dios.

Necesitamos extender nuestra visión, dejar de pensar en nosotros mismos, en nuestras necesidades, necesitamos desprendernos de “el yo estoy bien, no me importan los demás”, y comenzar a levantar un cerco, comenzar a abrir la boca por el que no puede abrirla.

1 Timoteo 2:1 Exhorto, pues, ante todo que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres.

Sea cual sea tu ministerio, tu llamado, hay uno en particular que no puedes olvidar y es que has venido para reconciliar a los hombres con Dios. Eso se logra intercediendo, aún el mismo Pablo exhortaba a cada momento a que se hicieran rogativas por todos los hombres, tu comunidad necesita de tu oración, tus vecinos necesitan de que pidas por ellos, porque ellos no saben cómo hacerlo.

Romanos 10:1 Hermanos, el deseo de mi corazón y mi oración a Dios por ellos es para su salvación.

Tal vez tengas en tu casa problemas con tus hijos, con un esposo que aún no conoce del Señor, pues, si dispones en tu corazón a orar con fe, porque tu esposo, tus hijos, tengan un espíritu sensible a la voz de Dios, cuando tú les hables una palabra de aliento, de firmeza te sorprenderás de cómo Dios puede responderte.

Él no rechaza la oración del justo.

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